Hada negra y rosa
Poeta recién llegado
Y entonces el mundo se vino abajo,
Mi manos frías sobre mi piel
Jugaban a acariciarla como deseaba que tu lo hicieras
Estaba sola, y así esto era aun más deplorable.
Y te soñaba a la par mía,
Bebiéndote mis lágrimas, rodeándome con tus brazos
Y recordé lo perfecto que se siente ser amada,
Y aún más falta me hiciste en ese instante.
Te deseaba tener como te tuve la noche anterior
Cuando la luna era más grande y la noche más larga,
Te anhelaba tener tan cerca como te tengo en lunas desiguales,
Más cerca de lo que una flor tiene a su pétalo y el cielo a sus nubes.
Y suspiré, y mi alma se calmo con tan sólo pensar en esta dulce imagen
Mi corazón palpitó con cordura, y mis ojos se secaron cual desierto.
Mi boca se lleno de un cuarto menguante, y mis labios perpetuaron uno de tus besos.
Mi vida se volvió tranquila y esto con sólo uno de tus recuerdos.
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