Arturo Ciorán
Poeta recién llegado
Empecé a fumar en la universidad.
Empecé a fumar porque me sentía
estúpido.
Me sentía estúpido porque me quedaba solo en el recreo.
Me quedaba solo en el recreo porque no sé
cómo mierda iniciar conversaciones
sin parecer un estúpido entrometido.
Toqué fondo en aquel tiempo.
En uno de esos días donde me hallaba
solo como un estúpido en el recreo,
me topé con mi reflejo proyectado
en una ventana.
Sentí lástima cuando me vi.
Hasta me dieron ganas de llorar.
Encima debía ir a casa a pie.
No quedaba muy lejos,
pero tampoco tan cerca:
distancia ideal para tener la compañía
de mis pensamientos autodestructivos.
Nunca me convenció matarme.
Hace poco até un cinturón a mi cuello,
lo fijé sobre la puerta de un ropero,
pero me dolió demasiado cuando intenté
quedar colgado.
Incluso el sufrimiento me impide
evadir el sufrimiento.
Empecé a fumar porque me sentía
estúpido.
Me sentía estúpido porque me quedaba solo en el recreo.
Me quedaba solo en el recreo porque no sé
cómo mierda iniciar conversaciones
sin parecer un estúpido entrometido.
Toqué fondo en aquel tiempo.
En uno de esos días donde me hallaba
solo como un estúpido en el recreo,
me topé con mi reflejo proyectado
en una ventana.
Sentí lástima cuando me vi.
Hasta me dieron ganas de llorar.
Encima debía ir a casa a pie.
No quedaba muy lejos,
pero tampoco tan cerca:
distancia ideal para tener la compañía
de mis pensamientos autodestructivos.
Nunca me convenció matarme.
Hace poco até un cinturón a mi cuello,
lo fijé sobre la puerta de un ropero,
pero me dolió demasiado cuando intenté
quedar colgado.
Incluso el sufrimiento me impide
evadir el sufrimiento.
Última edición: