MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuelvo de la calle,
ofuscado, molesto, contrariado.
Deseoso de una ducha caliente
y un pan con mermelada.
Sin escuchar a nadie.
Sin tener que soportar
las grandes cantidades
de pelotudeces,
que les parecen importantes
a los otros.
Ya sea,
la última teoría conspirativa
del covid o de la tierra plana,
o cualquier otra estupidez viral,
de la modelo que cagó al novio
o viceversa,
de la indignación colectiva
por las causas más al pedo.
o de lo que todo el mundo
habla y habla y habla...
y que a mi me importa
un reverendo carajo.
Bueno. Llegué.
Por fin en casa!
Se ligó una patada el gato
que salió a recibirme,
porque no se corría de la puerta
y el aullido del felino en estampida
hizo ladrar un perro
que estaba en la otra cuadra.
Abro, me meto adentro,
empujo la puerta
con cierto desdén, sin mirar,
para cerrarla tras de mí,
pero no lo logro,
quizá me faltó fuerza.
Y el viento la abre,
y chillan las bisagras,
y me duele la cabeza.
Al girar para volver a cerrarla
le doy con el codo al celular,
que lo había apoyado en la barra
hace un segundo, y se cae,
y no logro poner el pie debajo a tiempo,
para evitar el golpe contra las baldosas,
y observo resignado como se cae
con la pantalla hacia abajo
y se hace mierda contra el piso.
En un arrebato de impaciencia
cierro la puerta de una trompada,
y se parten los vidrios
y me saltan pedazos a la cara,
y siento como un filo
me abre el brazo,
y la sangre es un chorro
que no puedo frenar.
Desespero,
grito, pido ayuda,
pero no hay nadie.
El otro día alcoholizado
los eché a todos de la casa,
dije que se fueran,
que lo único que hacían
era entorpecerme la vida,
que sacaran de mi vista
sus insignificantes existencias,
que me dejaran en paz,
que no necesitaba a nadie,
que quería estar solo solo solo.
Comienzo a marearme,
me faltan fuerzas,
me dejo caer
con la espalda apoyada en la pared
y me quedo sentado en el piso.
Y así estoy, solo,
ofuscado, molesto, contrariado,
y ahora,
sin teléfono,
sin gato,
sin nadie que me tienda una mano,
ni perturbe mi agonía.
Muriendo en soledad.
ofuscado, molesto, contrariado.
Deseoso de una ducha caliente
y un pan con mermelada.
Sin escuchar a nadie.
Sin tener que soportar
las grandes cantidades
de pelotudeces,
que les parecen importantes
a los otros.
Ya sea,
la última teoría conspirativa
del covid o de la tierra plana,
o cualquier otra estupidez viral,
de la modelo que cagó al novio
o viceversa,
de la indignación colectiva
por las causas más al pedo.
o de lo que todo el mundo
habla y habla y habla...
y que a mi me importa
un reverendo carajo.
Bueno. Llegué.
Por fin en casa!
Se ligó una patada el gato
que salió a recibirme,
porque no se corría de la puerta
y el aullido del felino en estampida
hizo ladrar un perro
que estaba en la otra cuadra.
Abro, me meto adentro,
empujo la puerta
con cierto desdén, sin mirar,
para cerrarla tras de mí,
pero no lo logro,
quizá me faltó fuerza.
Y el viento la abre,
y chillan las bisagras,
y me duele la cabeza.
Al girar para volver a cerrarla
le doy con el codo al celular,
que lo había apoyado en la barra
hace un segundo, y se cae,
y no logro poner el pie debajo a tiempo,
para evitar el golpe contra las baldosas,
y observo resignado como se cae
con la pantalla hacia abajo
y se hace mierda contra el piso.
En un arrebato de impaciencia
cierro la puerta de una trompada,
y se parten los vidrios
y me saltan pedazos a la cara,
y siento como un filo
me abre el brazo,
y la sangre es un chorro
que no puedo frenar.
Desespero,
grito, pido ayuda,
pero no hay nadie.
El otro día alcoholizado
los eché a todos de la casa,
dije que se fueran,
que lo único que hacían
era entorpecerme la vida,
que sacaran de mi vista
sus insignificantes existencias,
que me dejaran en paz,
que no necesitaba a nadie,
que quería estar solo solo solo.
Comienzo a marearme,
me faltan fuerzas,
me dejo caer
con la espalda apoyada en la pared
y me quedo sentado en el piso.
Y así estoy, solo,
ofuscado, molesto, contrariado,
y ahora,
sin teléfono,
sin gato,
sin nadie que me tienda una mano,
ni perturbe mi agonía.
Muriendo en soledad.
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