vronte
Poeta infiel al portal
Esta noche te busco en bosques ocre
solo, como guía, con el brillo de este ansioso corazón;
incursiono en las alturas del cielo
y me sumerjo en las profundidades del océano.
Ya no es suficiente encontrarte solo en sueños
porque sé que voy a despertar
y al hacerlo, temeré una vez mas,
me preguntaré:
¿triunfó el depredador?
Conjúrame como a un niño
que iré corriendo a tu regazo,
donde mis brazos puedan alcanzarte,
donde mi afecto pueda tocarte
y anular de una vez para siempre
esta sensación de separación embustera,
que innegablemente se siente tan real.
Veo gentes marchar por la vida,
arrastrarte hacia sus costados como una briza,
vas con un permisivo semblante que es delicia,
para luego sentir como crece mi herida,
quiero volar, olvidar y cantar…
caer en el olvido… terminar,
solo que no puedo renunciar
sé que sufrir es el precio de la felicidad
y que una caricia dura una eternidad.
Que el ridículo no me desaire,
aún disfruto el aroma de las flores,
y permito que la jaula que vive en mi pecho se abra,
consiento que mis dudas reposen en calma
y en lo demás, que del caos surja el alma.
que la tristeza sea hermosa…
que sea arte, elegante, candorosa.
Revela sin mostrar
todo aquello que sé conoces sin buscar
Que un chasquido misterioso nos diluya
en el silencio del ocaso que todo lo revela,
en la frescura de la aurora que todo lo sincera,
solos en medio del indescifrable ahora.
Diluye lo que soy,
sé que el sol es más grande que yo,
sé que no puedo apagarlo,
sé que algo vendrá y me tomará lejos
destinado desde el inicio a desaparecer
en un eco oído por nadie.
Y a pesar de lo que sea,
cuando me llames seré tu escudo en la vida,
con solo sentirlo flotarás
mientras yo en algún lado y algún instante
rebozaré de orgullo justo en la dulzura de tu semblante.
solo, como guía, con el brillo de este ansioso corazón;
incursiono en las alturas del cielo
y me sumerjo en las profundidades del océano.
Ya no es suficiente encontrarte solo en sueños
porque sé que voy a despertar
y al hacerlo, temeré una vez mas,
me preguntaré:
¿triunfó el depredador?
Conjúrame como a un niño
que iré corriendo a tu regazo,
donde mis brazos puedan alcanzarte,
donde mi afecto pueda tocarte
y anular de una vez para siempre
esta sensación de separación embustera,
que innegablemente se siente tan real.
Veo gentes marchar por la vida,
arrastrarte hacia sus costados como una briza,
vas con un permisivo semblante que es delicia,
para luego sentir como crece mi herida,
quiero volar, olvidar y cantar…
caer en el olvido… terminar,
solo que no puedo renunciar
sé que sufrir es el precio de la felicidad
y que una caricia dura una eternidad.
Que el ridículo no me desaire,
aún disfruto el aroma de las flores,
y permito que la jaula que vive en mi pecho se abra,
consiento que mis dudas reposen en calma
y en lo demás, que del caos surja el alma.
que la tristeza sea hermosa…
que sea arte, elegante, candorosa.
Revela sin mostrar
todo aquello que sé conoces sin buscar
Que un chasquido misterioso nos diluya
en el silencio del ocaso que todo lo revela,
en la frescura de la aurora que todo lo sincera,
solos en medio del indescifrable ahora.
Diluye lo que soy,
sé que el sol es más grande que yo,
sé que no puedo apagarlo,
sé que algo vendrá y me tomará lejos
destinado desde el inicio a desaparecer
en un eco oído por nadie.
Y a pesar de lo que sea,
cuando me llames seré tu escudo en la vida,
con solo sentirlo flotarás
mientras yo en algún lado y algún instante
rebozaré de orgullo justo en la dulzura de tu semblante.
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