Sombra, no oscuridad
Como un eclipse, sus vestidos, se fundían
a la luz de las velas que sollozaban
en candelabros, vestigios del mal,
entre la oscuridad y el silencio.
Silencio lúgubre, cantas con la brisa,
un coro de fantasmas que habitan en tí
susurran a tus pensamientos, te detienen,
te ahogan, te acompañan en tu soledad.
El gusto metálico de la sangre en tus labios,
la degustas, dulce a tu paladar, tuya,
perpetua, ellos te la ofrecen y la adoptas
como si los espectros huyeran en cada gota.
Alza tus mirada, penetra mis ojos,
me muestro cual sombra en esta espesa noche.
Toma mi mano, mis pasos no se desviarán,
ellos no imperan en mí, te protegeré,
viviré por siempre en tí, contigo.