Aguila Albina.
Poeta recién llegado
Tanto sombras como ecos
fue la mujer que amé,
de tu voz retumbando en
las lejanas montañas,
de tu silueta en contraluz
en una habitación vacía;
¡Ah! pero un eco es más amable
que tu boca muda
y las penumbras más claras
que tu opaco ser.
Eres la desilusión absoluta
la muerte de mis anhelos,
pues mi amada nunca fue
más que la imagen de un espejo,
que como tu no habla,
no siente
y no ama,
aunque al menos sonreía
y carece de tu esencia falaz.
Tan etérea mi bien amada
ella solo en sueños fue,
y tu que eres,
eres más la sombra y eco
de quien debías ser
de quien creía ver,
pero no soy más que un loco
que en desvarío alucina,
con el querer de un sol
mi sol de medio día,
y al verte libre de hechizo
veo en ti algo que eclipsa,
un sol de oscuridad y agonía,
eres indiferente y fría,
una gélida umbría
un intrascendente son.
¡Devuélvemela!
¡Devuélveme a mi amada ilusión!
aunque no sea ella de ti
más que ecos de imaginación.
fue la mujer que amé,
de tu voz retumbando en
las lejanas montañas,
de tu silueta en contraluz
en una habitación vacía;
¡Ah! pero un eco es más amable
que tu boca muda
y las penumbras más claras
que tu opaco ser.
Eres la desilusión absoluta
la muerte de mis anhelos,
pues mi amada nunca fue
más que la imagen de un espejo,
que como tu no habla,
no siente
y no ama,
aunque al menos sonreía
y carece de tu esencia falaz.
Tan etérea mi bien amada
ella solo en sueños fue,
y tu que eres,
eres más la sombra y eco
de quien debías ser
de quien creía ver,
pero no soy más que un loco
que en desvarío alucina,
con el querer de un sol
mi sol de medio día,
y al verte libre de hechizo
veo en ti algo que eclipsa,
un sol de oscuridad y agonía,
eres indiferente y fría,
una gélida umbría
un intrascendente son.
¡Devuélvemela!
¡Devuélveme a mi amada ilusión!
aunque no sea ella de ti
más que ecos de imaginación.