Camino con mí sombra;
mi sombra y mí silencio.
Silencio y sombra
que, a veces, ilumina algún destello,
o rompe el eco triste de un lamento.
Caídas
en el polvo del camino
fueron quedando atrás mis ilusiones.
El lejano horizonte
también, conforme avanzo, se contrae,
se reduce a un punto no concreto,
sin resplandores glaucos,
ni figuras amorfas.
Mi espíritu naufraga en un entorno hostil,
de insilentes bostezos
que emiten los primates
orgullosos, vestidos de astronautas.
Las fauces de la tierra
reclaman mis despojos;
el calcio de mis huesos,
que me prestara un día
para erguirme del suelo buscando
las estrellas.
Ya me siento muy cerca...
muy cerca de la nada.
¡Y Dios sigue sin darme señal de su existencia!
Recaredo.
mi sombra y mí silencio.
Silencio y sombra
que, a veces, ilumina algún destello,
o rompe el eco triste de un lamento.
Caídas
en el polvo del camino
fueron quedando atrás mis ilusiones.
El lejano horizonte
también, conforme avanzo, se contrae,
se reduce a un punto no concreto,
sin resplandores glaucos,
ni figuras amorfas.
Mi espíritu naufraga en un entorno hostil,
de insilentes bostezos
que emiten los primates
orgullosos, vestidos de astronautas.
Las fauces de la tierra
reclaman mis despojos;
el calcio de mis huesos,
que me prestara un día
para erguirme del suelo buscando
las estrellas.
Ya me siento muy cerca...
muy cerca de la nada.
¡Y Dios sigue sin darme señal de su existencia!
Recaredo.