Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

En la rapsodia de tu sombra,
compendio mil recuerdos
mientras amanecen soles rotos.
Enlucen en cal mis ojos,
marchitando las abriles primaveras
que hibernaban tras las pestañas
deshojando tu regreso.
Junto a la almohada,
aún respiro el vacío aroma de tu pelo
y recorro la blancura del silencio
con el grito de mis sueños.
Sin adioses,
tus huellas se cincelan
a golpe de latido
esculpiendo los relojes...
Sin finales,
mis principios se quedaron
abrazando el espejismo
del desierto de tus besos...
Y le pregunto
al oráculo ciego
de mi Parnaso asolado,
por qué mis letras pintan en sepia
la zanja de tu bostezo
y en la hora furtiva,
donde el último rayo de sol
se santigua,
su respuesta me tiñe
el alma de almagre
y al fin comprendo,
mecida en la nervadura de la luna,
que soy sombra indefinida
hilvanándose al pie
de tu olvido.
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