hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Remotos ladridos,
como frías dagas,
desgarran el terso
silencio nocturno.
Unas pocas luces parpadean,
lejanas,
el aire trae
aroma a nostalgias.
Sombra entre sombras,
como un barco en la bruma,
de la vieja casona apenas se adivinan
los difusos contornos que pincela la luna.
Éste es mi postrer refugio,
mi última trinchera,
mi calle sin salida.
Aquí se librará la desigual batalla,
batalla que anhelo,
aunque la se perdida:
Lucha terminal entre mis recuerdos
y el definitivo hecho de su partida.
como frías dagas,
desgarran el terso
silencio nocturno.
Unas pocas luces parpadean,
lejanas,
el aire trae
aroma a nostalgias.
Sombra entre sombras,
como un barco en la bruma,
de la vieja casona apenas se adivinan
los difusos contornos que pincela la luna.
Éste es mi postrer refugio,
mi última trinchera,
mi calle sin salida.
Aquí se librará la desigual batalla,
batalla que anhelo,
aunque la se perdida:
Lucha terminal entre mis recuerdos
y el definitivo hecho de su partida.
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