Sofía Valera
Poeta recién llegado
Aún te percibe mi ocaso
con la brisa mojando los labios,
con tus manos rodeando la casa
dejando un verso en la entrada...
pero la noche se vuelve ceniza
haciéndose mi peor enemiga,
llenando de puñales mi vida
afirmándome: que no habrá salida.
Tu adiós es ahora la sombra
que me llena de espinas y rosas
cubriendo de otoños mi boca
cada vez que el recuerdo brota.
Ah, que falaz la memoria
que sutil, dolorosa, e, impropia,
que al creer que eras historia
llega dejándome una triste retorica.
con la brisa mojando los labios,
con tus manos rodeando la casa
dejando un verso en la entrada...
pero la noche se vuelve ceniza
haciéndose mi peor enemiga,
llenando de puñales mi vida
afirmándome: que no habrá salida.
Tu adiós es ahora la sombra
que me llena de espinas y rosas
cubriendo de otoños mi boca
cada vez que el recuerdo brota.
Ah, que falaz la memoria
que sutil, dolorosa, e, impropia,
que al creer que eras historia
llega dejándome una triste retorica.
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