El_Atrapasueños
Poeta recién llegado
La rima ha vuelto aflorar, por las cavilaciones delineadas por tu figura, Las palabras han vuelto a postrarse meditabundas ante tu tabernáculo, Los tañidos del corazón y los segundos del tiempo se han estancado. Mis miradas se han marchado lejos de actos reales, mientras entre la pupila y el iris se dibujan delirios seductores. Por mi mente pasa infinidades de pecados paganos mientras mi piel se estremece por pensar en tu nombre.
Al cerrar los ojos, tu figura se ostenta envuelta en delicias despertando cada centímetro de mi piel, tu voz abrasa el ambiente. Aunque eres diosa conjuro por concebirte mía, por aferrar entre mis brazos tu límpida piel, por urdir de una alcoba abadía de nuestro amor, y delatarte por completa, seducirte desde lo más recóndito de tu ser y hacerte mujer.
Entre la fatiga de los minutos, con la unión de nuestras formas, y con las galanterías de mis manos, deja que tus labios discurran por los míos, que los dos juntos principien a enramar el céfiro de nuestras pasiones, deja que tu voz se ahogue en la relente de mi piel, que tus dilataciones hagan uno con los míos, y como en génesis transfigurarnos Adán y Eva.
El ritmo pausado y acelerado de tu voz, incitan fogosidades entre mi piel, el hormigueo de mis entrañas cada vez son más sagaces y excitantes, las exploraciones que mi dedos hacen en tu hechura me llevan al clímax y a un casi disipado bisbiseo. Al escamoteo de los gemidos, con la unión de nuestros cuerpos en uniforme vaho, con los corazones desorbitados pero tañendo a la armonía de suaves susurros, te despojo por lo mas sensible de tu esencia... y el ritual de mi amor por ti adopta forma propia y prorrumpe en nuestra abadía.
Al cerrar los ojos, tu figura se ostenta envuelta en delicias despertando cada centímetro de mi piel, tu voz abrasa el ambiente. Aunque eres diosa conjuro por concebirte mía, por aferrar entre mis brazos tu límpida piel, por urdir de una alcoba abadía de nuestro amor, y delatarte por completa, seducirte desde lo más recóndito de tu ser y hacerte mujer.
Entre la fatiga de los minutos, con la unión de nuestras formas, y con las galanterías de mis manos, deja que tus labios discurran por los míos, que los dos juntos principien a enramar el céfiro de nuestras pasiones, deja que tu voz se ahogue en la relente de mi piel, que tus dilataciones hagan uno con los míos, y como en génesis transfigurarnos Adán y Eva.
El ritmo pausado y acelerado de tu voz, incitan fogosidades entre mi piel, el hormigueo de mis entrañas cada vez son más sagaces y excitantes, las exploraciones que mi dedos hacen en tu hechura me llevan al clímax y a un casi disipado bisbiseo. Al escamoteo de los gemidos, con la unión de nuestros cuerpos en uniforme vaho, con los corazones desorbitados pero tañendo a la armonía de suaves susurros, te despojo por lo mas sensible de tu esencia... y el ritual de mi amor por ti adopta forma propia y prorrumpe en nuestra abadía.