Somnolencia

yomboki

Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay como rendirse al final de cada día,
aflojarse las rabietas, quitarse los calzones,
apagar un libro, mutilar una vela
y viajar, viajar
dos o cuatro veces de la cama al baño
aunque cueste tanto el viaje de regreso.

No hay como rendirse al final de cada día,
quitarse la piel,
perder cada batalla,
liberar los pies y el mal aliento,
extirparse las prisas y el sol de medio día,
el trafico y los peatones,
y perderse en el supuesto fornicar con la vecina.


Rendirse a todos los deseos,
reconocer el mal olor del pie derecho,
considerar como posible
una afección de de próstata, una diabetes
y totalmente abollada la cordura.

Rendirse y soñar que se es pirata,
llenar los sueños con el pincel de lo impreciso,
cubrir los días con el fulgor de lo difuso.

Rendirse y ser por una vez todas las cosas,
rendirse mas a la pereza y no tanto a la fatiga,
rascarse un grano y viajar,
viajar
cual si estuviera muerto,
¿Soñaran así todos los cadáveres?
 
Muy bueno y original tu forma de narrarlo, las vivencias de cada uno al llegar la implacable noche con su mano desgarradora.
Un saludo.
 

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