IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Alimentar a la locura,
con la ternura de nuestro corazón,
desgarrado,
encarcelado en el estómago de dios,
alimentar a los días y a las noches,
contemplar condenas y cuerpos,
almas, entre desierto de cadáveres,
contemplar al cielo,
que recordará más que cualquier mortal,
contemplar al suelo,
de donde brotan las raíces,
de una existencia que se marchitará,
lamentar al soñador que no escapa,
del cauce en el que todos descansamos,
lamentar al tiempo, del viento, en vano,
lamentar contemplándolo alimentarse,
y entre presentes distanciados,
danzan los recuerdos aferrados,
a la sincronía del futuro,
se olvidaría el pasado,
si pudiera el viento mentir,
se cercenaría a tu lado, mi voz,
si todavía has de existir,
si todavía las cascadas del cielo
conducirían a las estrellas
a vivir sus sueños en la tierra,
pero la tragedia es silenciosa,
la apatía de cada sombra,
obligada a acompañarnos,
y a no llorar su oscuridad,
entre las luces de la modernidad,
los cuerpos guardan vacío,
corazas de metal,
y corazón electrónico,
parece una broma la evolución,
y es que cualquier caudal cae,
como la mente o el ego,
que se zambullen, inertes,
en las lagunas de la comodidad,
hasta nunca más sentir ardor,
somos vida,
fuimos milagro,
y seremos olvido,
hasta de nosotros mismos.
con la ternura de nuestro corazón,
desgarrado,
encarcelado en el estómago de dios,
alimentar a los días y a las noches,
contemplar condenas y cuerpos,
almas, entre desierto de cadáveres,
contemplar al cielo,
que recordará más que cualquier mortal,
contemplar al suelo,
de donde brotan las raíces,
de una existencia que se marchitará,
lamentar al soñador que no escapa,
del cauce en el que todos descansamos,
lamentar al tiempo, del viento, en vano,
lamentar contemplándolo alimentarse,
y entre presentes distanciados,
danzan los recuerdos aferrados,
a la sincronía del futuro,
se olvidaría el pasado,
si pudiera el viento mentir,
se cercenaría a tu lado, mi voz,
si todavía has de existir,
si todavía las cascadas del cielo
conducirían a las estrellas
a vivir sus sueños en la tierra,
pero la tragedia es silenciosa,
la apatía de cada sombra,
obligada a acompañarnos,
y a no llorar su oscuridad,
entre las luces de la modernidad,
los cuerpos guardan vacío,
corazas de metal,
y corazón electrónico,
parece una broma la evolución,
y es que cualquier caudal cae,
como la mente o el ego,
que se zambullen, inertes,
en las lagunas de la comodidad,
hasta nunca más sentir ardor,
somos vida,
fuimos milagro,
y seremos olvido,
hasta de nosotros mismos.