Sangrarán las manos sobre la cabeza, al igual que la espalda contra el madero, pagando de una vez la primera afrenta que se tuvo en el paraíso.
Las palabras, palabras son, pero el hecho queda. Sin duda, sin aspaviento... sin mayor interés que matar el detrimento del hombre.
Si fuimos redimidos, ¿Por qué seguimos extraviados?
Aún nos sangran las manos y seguimos con la espalda flagelada. Parece que el sacrificio del primogénito se nos está olvidando para caer de nuevo en los juegos de prostíbulo doblando la rodilla a divinidades nuevas.
Seguimos dormidos y extraviamos lo congruente para ser enajenados invidentes, esclavos de posesiones y vicio dependientes.
Las palabras, palabras son, pero el hecho queda. Sin duda, sin aspaviento... sin mayor interés que matar el detrimento del hombre.
Si fuimos redimidos, ¿Por qué seguimos extraviados?
Aún nos sangran las manos y seguimos con la espalda flagelada. Parece que el sacrificio del primogénito se nos está olvidando para caer de nuevo en los juegos de prostíbulo doblando la rodilla a divinidades nuevas.
Seguimos dormidos y extraviamos lo congruente para ser enajenados invidentes, esclavos de posesiones y vicio dependientes.
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