Armando Gómez
Poeta recién llegado
No se culpa a las circunstancias, se insulta al momento, y al segundo se sigue digno
En la oscuridad se encuentra el silencio, que saluda firme al algoritmo
De miles de pautas que edifican el ser, y en un disenso, organizan el ritmo
Y se pierde una pieza del alma, que solo se busca en el fondo del abismo
Me siento absurdo, mi ilimitado universo se delimita por un sentimiento banal
Fronteras de odio hacia mí, forman el ejército, que hace a lo intrascendente, letal
Pero no hay tiempo para la locura, pues aunque es mejor la vida irreal, la realidad siempre golpea
Y aunque se ande cuato en la orilla, algún día amanece fuerte la marea
Se ahoga la tranquilidad, y fluye el martirio, en un mar tibio que nos apedrea
Hay que saber ponerse triste, pues el dolor, solo hace más épica la odisea
Me lastima, mi propia lástima, me lancé sin alas, y aunque no lo crean choque contra un muro
En mi fogata sobraba el fuego, y yo le lancé alcohol, siempre fuí inseguro
Mi inseguridad, surge de mi seguridad, pues me río aún cuando me están masacrando
Y en mi cuarto, ato con más fuerza el nudo de una garganta, que se va quemando
Nos vemos más tarde, mis rencores se van con el sol, y en la noche es mi hora de despertar
Porque el que no soporta lo que siente, no le importa lo que puedan pensar
Ya que palabras elegantes, no son sinceras, y este mundo no es elegante para nada
Razón de que ser sinceros con nosotros, porque el mundo lo dominan los elegantes, y ¿de que sirve vestir nuevo, con la mente usada. ?
En la oscuridad se encuentra el silencio, que saluda firme al algoritmo
De miles de pautas que edifican el ser, y en un disenso, organizan el ritmo
Y se pierde una pieza del alma, que solo se busca en el fondo del abismo
Me siento absurdo, mi ilimitado universo se delimita por un sentimiento banal
Fronteras de odio hacia mí, forman el ejército, que hace a lo intrascendente, letal
Pero no hay tiempo para la locura, pues aunque es mejor la vida irreal, la realidad siempre golpea
Y aunque se ande cuato en la orilla, algún día amanece fuerte la marea
Se ahoga la tranquilidad, y fluye el martirio, en un mar tibio que nos apedrea
Hay que saber ponerse triste, pues el dolor, solo hace más épica la odisea
Me lastima, mi propia lástima, me lancé sin alas, y aunque no lo crean choque contra un muro
En mi fogata sobraba el fuego, y yo le lancé alcohol, siempre fuí inseguro
Mi inseguridad, surge de mi seguridad, pues me río aún cuando me están masacrando
Y en mi cuarto, ato con más fuerza el nudo de una garganta, que se va quemando
Nos vemos más tarde, mis rencores se van con el sol, y en la noche es mi hora de despertar
Porque el que no soporta lo que siente, no le importa lo que puedan pensar
Ya que palabras elegantes, no son sinceras, y este mundo no es elegante para nada
Razón de que ser sinceros con nosotros, porque el mundo lo dominan los elegantes, y ¿de que sirve vestir nuevo, con la mente usada. ?