Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Soñando Bingos
Con un cuerno de vikingo
y otro cuerno de cornudo,
me hago un casco para el bingo
que es un casco cojonudo.
Soy el rey del juego ringo,
el que juega siendo embudo;
cuanto toque no distingo
dando el bote por menudo.
Toca el uno, y siguen cientos,
tocan todos a los muertos;
y tocando está la parte,
y escuchando el cuerno apuro.
Nadie habrá que sea el dueño,
sólo un alma en su ceguera;
el equívoco es lotera
cuyo premio está en el sueño.
Con un cuerno de vikingo
y otro cuerno de cornudo,
me hago un casco para el bingo
que es un casco cojonudo.
Soy el rey del juego ringo,
el que juega siendo embudo;
cuanto toque no distingo
dando el bote por menudo.
Toca el uno, y siguen cientos,
tocan todos a los muertos;
y tocando está la parte,
y escuchando el cuerno apuro.
Nadie habrá que sea el dueño,
sólo un alma en su ceguera;
el equívoco es lotera
cuyo premio está en el sueño.