Alejandro Magno
Poeta recién llegado
Un día coincidieron en mi, mis sueños y mis miedos, y ninguno pudo evitar participar en una competencia de egos. Cual era la meta a alcanzar? Quien sería capaz de una vida frustrar? Quien rompió el hielo, fue el Sueño a ser feliz, quien jactándose de ser prioridad dijo arrogante: Soy la meta a alcanzar, lo máximo a lo que puede un hombre aspirar. Al unísono, tanto los miedos como los propios sueños lo chistaron, cansados de oír siempre el mismo discurso. Con vergüenza, el Miedo al qué dirán le dijo: Tan trillado estás y aun no ves la simplicidad de tu esencia, ser feliz no lo es todo, aunque lo parezca. Para ese momento ya se habían puesto en ronda, cuando con voz fuerte llamó la atención el Sueño de viajar. Ignorando las muecas burlonas del Miedo a volar, ostentaba ser el placer más codiciado por los hombres. Poco duro su entusiasmo, el solo se dio cuenta de su ingenuidad, y que debía conformarse con un segundo plano, jamás seria prioridad. Más inteligente fue el Miedo a la oscuridad, quien al resguardo de un as de luz y dándose cuenta que no estaba a la altura de las circunstancias no emitía palabra alguna. Lo mismo que el Pánico escénico, quien falto de valor se limitaba a asentir o negar con la cabeza. Se empezaba a dar un silencio incomodo, casi insoportable, cuando tomó la voz el Sueño a ser alguien. El sentido de la vida, es sembrar, y cosechar lo que uno siembra, llegar a ser alguien es la meta por excelencia. No sonó muy convincente su postura, y el primero en retrucar fue el Miedo a fracasar: Siempre que piensen en sembrar, ahí estaré yo sembrando primero el miedo, la duda es el peor enemigo del éxito, existe desde el comienzo de la humanidad, y solo desaparecerá con ella. La excitación en su voz, duro hasta que lo interrumpió una voz triste y apagada que apenas se oyó. Es verdad, ¿cuantos ni siquiera intentan la felicidad por miedo a fracasar? Pero, ¿cuál es el peor fracaso? Pregunto el Miedo a la soledad ¿No es acaso verse vacio? Pero no hablo de cosas materiales, hablo de afectos, el miedo a quedarse solo aterra hasta al más valiente Más de uno pareció convencido con esa idea, pero se oyó una carcajada desde un rincón oscuro fuera de la ronda. Con soberbia, el Miedo a amar se ubico en el centro de la ronda, y uno a uno los enfrento. ¿Como sabrán lo que es fracasar si nunca se rompe una relación a la que te entregaste en cuerpo y alma? ¿Como sabrán lo que es la soledad, si no se ven un día sin la persona que es para uno más que la propia vida? Dijo a los últimos miedos que habían hablado. El Sueño a ser alguien, sonreía al ver al Miedo a fracasar agachar la cabeza, fue ahí cuando el Miedo a amar volteó y lo enfrento. De que te sirve ser alguien, si no tenés quien festeje tus logros, quien admire lo que has conseguido? Al no recibir una respuesta, se acercó al Sueño de viajar y al Miedo a volar, Vaya cosa hermosa viajar dijo con cierta ironía. Pero todo se desvanecerá cuando no tengas con quien recordar cada viaje, cuando te des cuenta de que lo que vale es la buena compañía. Al Miedo al que dirán prácticamente lo ignoró, solo se escucho que le susurro al pasar : Cuando te enamoras, no te importa lo que opinen los demás. Su sonrisa de satisfacción se lucia más y más mientras se acercaba al Sueño a ser feliz: ¿Sabes porque nunca fuiste el mejor? -preguntó Por tu egoísmo. El amor implica ser feliz, pero prioriza hacer feliz a la otra persona. Eso es lo que tú nunca comprenderás y por eso eres el peor de los sueños. Y peor aún, has frustrado a más personas que los propios miedos, convirtiéndolos en seres egoístas, y has sembrado de esta forma en miles de corazones, el miedo a amar. El miedo a entregarse a otra persona, el miedo a confiar ciegamente, el miedo a depender. Y en mayor o menor medida yo habito en todos los corazones, en aquellos que sueñan con viajar, en aquellos que sueñan con ser alguien, o los que simplemente buscan ser felices. En aquellos que tengan miedo a volar, a la oscuridad, al fracaso o la soledad. Todos tienen miedo a amar. La conversación parecía haber llegado a su fin, ya no había nada que acotar. Pero por dentro, todos se preguntaban dónde estaba el Sueño a amar y ser amado, dejando su ego de lado no toleraban que el miedo a amar tuviera la última palabra. Pero pobre, este sueño había sido ya tantas veces defraudado, que dudaban que aun siquiera existiera. Cuando ya no había nada que discutir, y el miedo parecía ganar la pulseada a los sueños
apareciste. Y con vos, el sueño a amar, a ser amado, a perpetuar nuestros besos y abrazos, a amanecer cada día a tu lado. Hoy se que sos mi fuerza, y mi razón. Mi mejor sueño hecho realidad, y aunque los miedos siempre estarán, no pienso en fracasar, ni siquiera en la soledad, disfruto cada día de amar, y tan pronto como pueda, superare el miedo e iremos juntos a volar.