Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre soñando el mismo sueño.
Danzando entre un mar de rosas de fuego.
Maldiciendo el desierto de mí nombre.
Cortando mis venas.
Derramando mi sangre que bajo el sol
detona en la ilusión brillante
de caer oro
por la tierra desértica.
Arrancando mi piel he tejido un tapiz
que cubrira el altar de huesos
que pronto levantare vestido
en mi figura de fantasma
sutil y silenciosa.
Pero antes arrancare mi carne
y la daré a los buitres y a los cuervos
quienes atraídos por mi alma de sombra
me siguen.
Perturbador destello aurinegro
que se crece superando a la noche hasta subir
a la maldita soledad espacial y ser aun mas;
como un abismo
donde ríos de parda negrura nacen
alimentando cada velo nocturno.
La brevedad de la luz se extinguió en mi esencia.
Abrace al disturbio sombrío
de un universo disfuncional
solo para poder gritar el lamento
de mi alma herida
que se desgarra entre la oscuridad inmensa
esparciendo el polen de mi espíritu
como lluvia que anuncia mi desintegración.
Ahogándome en los recuerdos
que fluyen como centellas fugaces
en el infinito
de apariencia sincera
de apariencia de muerte…
Me iré de paseo con ella
la dama de la gran hoz.
Tal vez luche contra su voluntad
y no me deje intoxicar
por el abrazo frio
y desolador de su encanto.
Pero antes de irme;
quiero verte a tí
en mis memorias
y laberintos de sueños.
Tú que eres vida plena
lo contrario a esta dama
de huesos elegantes
y rostro de catrina.
Adorare tu mirada de ángel.
Me admirare de tu cuerpo de seda.
Me asombrare de tu piel de luz.
Amare tu sonrisa de cristal.
Me deleitare con el perfume
de deseo que irradian tus hermosas piernas.
Y me aferrare al hermoso recuerdo
de tu corazón de sol
tan bondadoso y cálido de amor puro.
Preciosa niña dulce
quisiera morir en la habitación
de tus ojos de luna
durmiendo en la belleza celestial de tu mirada
tan mágica como única…
Sueño el mismo sueño
cada vez
cuando te perdí por siempre.
Danzando entre un mar de rosas de fuego.
Maldiciendo el desierto de mí nombre.
Cortando mis venas.
Derramando mi sangre que bajo el sol
detona en la ilusión brillante
de caer oro
por la tierra desértica.
Arrancando mi piel he tejido un tapiz
que cubrira el altar de huesos
que pronto levantare vestido
en mi figura de fantasma
sutil y silenciosa.
Pero antes arrancare mi carne
y la daré a los buitres y a los cuervos
quienes atraídos por mi alma de sombra
me siguen.
Perturbador destello aurinegro
que se crece superando a la noche hasta subir
a la maldita soledad espacial y ser aun mas;
como un abismo
donde ríos de parda negrura nacen
alimentando cada velo nocturno.
La brevedad de la luz se extinguió en mi esencia.
Abrace al disturbio sombrío
de un universo disfuncional
solo para poder gritar el lamento
de mi alma herida
que se desgarra entre la oscuridad inmensa
esparciendo el polen de mi espíritu
como lluvia que anuncia mi desintegración.
Ahogándome en los recuerdos
que fluyen como centellas fugaces
en el infinito
de apariencia sincera
de apariencia de muerte…
Me iré de paseo con ella
la dama de la gran hoz.
Tal vez luche contra su voluntad
y no me deje intoxicar
por el abrazo frio
y desolador de su encanto.
Pero antes de irme;
quiero verte a tí
en mis memorias
y laberintos de sueños.
Tú que eres vida plena
lo contrario a esta dama
de huesos elegantes
y rostro de catrina.
Adorare tu mirada de ángel.
Me admirare de tu cuerpo de seda.
Me asombrare de tu piel de luz.
Amare tu sonrisa de cristal.
Me deleitare con el perfume
de deseo que irradian tus hermosas piernas.
Y me aferrare al hermoso recuerdo
de tu corazón de sol
tan bondadoso y cálido de amor puro.
Preciosa niña dulce
quisiera morir en la habitación
de tus ojos de luna
durmiendo en la belleza celestial de tu mirada
tan mágica como única…
Sueño el mismo sueño
cada vez
cuando te perdí por siempre.
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