Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
lo justo hubiera sido que despertáramos
del sueño juntos
que los dos abriéramos los ojos para otorgarnos
la merced de sonreír un poco antes de hacerle
a la cara balas de lagañas
que bostezáramos uno frente del otro y no
al otro atrás de los espejos
que hubieras encendido las farolas para ver
con buena luz como hacías el ritual de las maletas
lo justo
agua clara de mis ojos
hubiera sido que debajo de la almohada dejaras
una nota
un beso envuelto con suspiros
o un billete que le amortizara al dolor del corazón
la confusión que se inauguró en mi diccionario
cuando la palabra amor creyó que solo era de ida
Debimos ser mas cautos al emplear del lenguaje
las argucias
tú al decir que eterno era un par de días
sin sus noche ni sus sueños
y yo al mentirte que sin más ni menos
de nuevo volvería a ser un libro abierto
y que para olvidarte bastaría con cerrar los ojos
el suspiro de otro aliento
perderme sin piedad en otra mirada
o soñar de nuevo.
Due® 15.4.11 en una tarde en la que la caída del sol hace tanto ruido, que no escucho la llegada de la noche...
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