Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tuvo ganas de soltar los brazos en el aire
pero le dijeron que los hombres no volaban
y un día decidió abrir las manos y manoteó los cielos
y se enrumbó en silencio a volar.
Y las nubes fueron su vestido,
el sol le sonrojaba las mejillas con cariño
y en las tardes la luna le preparaba un canastillo
con frutas frescas para cenar.
No importa que los sueños se quiebren cuando despertamos
ni que las rocas desvíen las aguas del camino,
el destino no existe, el destino es un mito
que inventaron los que se cansaron de soñar.
Las nubes eran el vestido más hermoso,
cuando se echó a volar, supo que serían su vestido
porque podían llevarlo a soñar.
Los que crecen pensando que el verano es eterno
nunca se dan cuenta que en invierno
las flores crecen más,
los que creen que no deben mirar al suelo
casi siempre terminan cayendo sin cinturón de seguridad.
Le dijeron que el mar era tan profundo
que en él el suelo era imposible de tocar,
así que construyó una pecera,
la decoro con peces y estrellas
Y tuvo su propio coral.
Los que viven pensando que no vale la pena soñar
mueren sin darse cuenta que vivir es más sencillo
cuando descubres que hasta un quejido
puede ser una señal.
pero le dijeron que los hombres no volaban
y un día decidió abrir las manos y manoteó los cielos
y se enrumbó en silencio a volar.
Y las nubes fueron su vestido,
el sol le sonrojaba las mejillas con cariño
y en las tardes la luna le preparaba un canastillo
con frutas frescas para cenar.
No importa que los sueños se quiebren cuando despertamos
ni que las rocas desvíen las aguas del camino,
el destino no existe, el destino es un mito
que inventaron los que se cansaron de soñar.
Las nubes eran el vestido más hermoso,
cuando se echó a volar, supo que serían su vestido
porque podían llevarlo a soñar.
Los que crecen pensando que el verano es eterno
nunca se dan cuenta que en invierno
las flores crecen más,
los que creen que no deben mirar al suelo
casi siempre terminan cayendo sin cinturón de seguridad.
Le dijeron que el mar era tan profundo
que en él el suelo era imposible de tocar,
así que construyó una pecera,
la decoro con peces y estrellas
Y tuvo su propio coral.
Los que viven pensando que no vale la pena soñar
mueren sin darse cuenta que vivir es más sencillo
cuando descubres que hasta un quejido
puede ser una señal.