Sueños del dormir, sueños de la vigilia. . . Todos vienen de allá, de ese cajón de sastre que, empeñados en darle nombre a todo como estamos, hemos llamado subconsciente, inconsciente, supraconsciente, y así parcelar las estancias o lengüajes del Yo que acude en nuestro auxilio para sanar la mente pues ésta no sabe soñar, y sin soñar al alma amordazamos y nos convertimos en esa cosa horrible que hemos dado en llamar seres racionales; es decir, seres razonadores que no pensantes. Somos creadores y no podemos negar nuestra naturaleza so pena de enloquecer al utilizar solamente la más básica de todas nuestras herramientas, el cerebro que fue creado para ser dirigido por nosotros y no para erigirse en nuestro dueño.