Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
SOÑARÁS ESTA NOCHE CON MI POEMA
Soñarás esta noche con mi poema.
El poema que desdice las telas que empañan tu memoria,
y te ahogan descubriéndote.
Está mi palabra húmeda para rozar tus mejillas.
En mi ausencia una flor escrita,
un mástil girando simultáneo
como rueda de tren dislocado
hacia el precipicio de tu sombra que se gasta
mientras trato de rozarla,
pero no eres tú misma
Mi inocencia intenta vestirte de un luto inexistente;
cargo el pudor de no sufrirte
porque llevo las manos empegostadas de milagros,
de costales pordioseros sin más lástima
que unos besos que entre sí te ofenderían.
Sueña como amarme.
Yo sueño con bendecirte entre faroles,
velas humeantes de ámbar triste
y una mano que pudiese a solas reconciliarse con las tuyas;
también este granito entre tus cejas
sabe las historias más antiguas del cosmos
y sé cómo atraviesa toda tu noche de tierra a vigilia,
de amanecer a estela enamorada.
Sueña.
Yo intento el sueño al saltar la barda que osa separnos.
Siembro hoy en secreto casi
el germen de lo que mañana será idilio,
la pernoctada sed de nuestros cuerpos,
la brumosa tragedia de tu abrazo.
En un silencio tan minúsculo te he amado
-aunque sólo fue un sueño,
aunque sólo fue un segundo perpetuo-
Sin saberlo
he dormido y despertado contigo
mientras has leído este poema.
Soñarás esta noche con mi poema.
El poema que desdice las telas que empañan tu memoria,
y te ahogan descubriéndote.
Está mi palabra húmeda para rozar tus mejillas.
En mi ausencia una flor escrita,
un mástil girando simultáneo
como rueda de tren dislocado
hacia el precipicio de tu sombra que se gasta
mientras trato de rozarla,
pero no eres tú misma
Mi inocencia intenta vestirte de un luto inexistente;
cargo el pudor de no sufrirte
porque llevo las manos empegostadas de milagros,
de costales pordioseros sin más lástima
que unos besos que entre sí te ofenderían.
Sueña como amarme.
Yo sueño con bendecirte entre faroles,
velas humeantes de ámbar triste
y una mano que pudiese a solas reconciliarse con las tuyas;
también este granito entre tus cejas
sabe las historias más antiguas del cosmos
y sé cómo atraviesa toda tu noche de tierra a vigilia,
de amanecer a estela enamorada.
Sueña.
Yo intento el sueño al saltar la barda que osa separnos.
Siembro hoy en secreto casi
el germen de lo que mañana será idilio,
la pernoctada sed de nuestros cuerpos,
la brumosa tragedia de tu abrazo.
En un silencio tan minúsculo te he amado
-aunque sólo fue un sueño,
aunque sólo fue un segundo perpetuo-
Sin saberlo
he dormido y despertado contigo
mientras has leído este poema.
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