Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la profunda noche del Mictlán
huesuda y fascinante tú apareces,
Catrina que enigmática embelleces
a la muerte, en la gran Tenochtitlán.
Tu rostro de obsidiana y tulipán
Le da, al día de muertos y, con creces,
matiz de fiesta, pues tú empequeñeces
el momento en que acaba todo afán.
La flor de cempasúchil te corona
bajo el misterio y magia de tu arcano:
con el tiempo te has hecho policroma:
a las cuencas te mira el mexicano
y, sonriendo entre lúdico y profano,
al instante, sarcástico, te embroma.
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