Pues los que acá llamamos «gorriones», cuyo nombre científico es Passer domesticus (lo bueno de estos nombres es que no son ambiguos), gozan de muy buena salud por lo que yo sé, al menos en Buenos Aires. En caso de necesidad, podríamos devolveros la atención, ya que son importados de Europa...
Los estudiosos de las aves han notado que estas detectan algunos cambios, sea en el clima o en el nivel de agrotóxicos, mejor que los laboratorios (cegados por sus intereses patológicos). En particular muchas especies de aves van modificando su ubicación debido al cambio climático que Mr. Trump niega.
Espero que en París al menos los gorriones sobrevivan: ¿qué sería, sin ellos, del alma de la Piaf...?
abrazo
j.