EL POETA MENOR
Poeta recién llegado
Nada me dijo que te irías. Nada.
El día era el que de nada se priva.
El cielo: nada que no se describa.
El tiempo igual: esa cosa ubicada.
Luego, el rojo en el poniente; azulada
se prometía la bóveda, arriba.
El viento, no sè si venía o se iba.
¡Quiso mirarte, oh luna, mi mirada!
Despedirnos jamás había sido
decirnos adiós (el mismo escondido
sueño que a todos el tiempo depara).
Tan lejos de èsta luna no te hacía!
¡Pucha! que se me hace -¡ay Dios tu cara!-
que en un día como hoy yo te quería.
El día era el que de nada se priva.
El cielo: nada que no se describa.
El tiempo igual: esa cosa ubicada.
Luego, el rojo en el poniente; azulada
se prometía la bóveda, arriba.
El viento, no sè si venía o se iba.
¡Quiso mirarte, oh luna, mi mirada!
Despedirnos jamás había sido
decirnos adiós (el mismo escondido
sueño que a todos el tiempo depara).
Tan lejos de èsta luna no te hacía!
¡Pucha! que se me hace -¡ay Dios tu cara!-
que en un día como hoy yo te quería.