
Soneto aborigen
De los indígenas tenemos sangre
¿ Es resistencia, resilencia nuestra?
Es de negarnos por un gran desangre,
de valentía por tener la muestra.
El aborigen se levanta diestra,
a la batalla sin tener palangre...
La de la vida de comida nuestra,
de lo nativo de la tierra cangre...
Antepasados luchadores puros
a los armónicos de todo flujo,
a los nativos que conviven duros.
Y sobreviven sin tener un lujo
o que subsistan al vivir apuros,
y por aquellos de por quienes rujo.
®Carlos Andrés®