No me imaginé que tus ojos me desnudarían el alma
No pensé que en tu silencio, yo encontraría mi calma
Aunque mirando tu boca, vi el néctar de ambrosia
Que aunque admire por siempre, me negó que fueras mía.
Ahora miro al cielo, esperando una respuesta
Rompiendo la ilusión latente, a la que mi alma fue expuesta.
Lamento no ser indicado para darte lo que mereces
Aunque tus ojos me encantan, y tu sonrisa me enloquece.
Oh Dios santo, que conoces bien mi alma.
Regálame su aroma, para no olvidarla ahora.
Dame tu paciencia, para poder enamorarla
Y aunque pasen años, yo siempre ilusionarla.
Ahora tengo en una mano mi dulce corazón
En la otra mano, un soneto una canción.
Quiero que estés fuera de mi mente,
Es hiriente
Que no me veas con los mismos ojos
Pero tus hermosos labios rojos, son mi sur y mi occidente,
Ahora yo siento latente que te respeto y te aprecio.
Aunque me cueste un alto precio, no me conformaré con menos
Solo sé que me encantas, aunque tu corazón sea ajeno.
No pensé que en tu silencio, yo encontraría mi calma
Aunque mirando tu boca, vi el néctar de ambrosia
Que aunque admire por siempre, me negó que fueras mía.
Ahora miro al cielo, esperando una respuesta
Rompiendo la ilusión latente, a la que mi alma fue expuesta.
Lamento no ser indicado para darte lo que mereces
Aunque tus ojos me encantan, y tu sonrisa me enloquece.
Oh Dios santo, que conoces bien mi alma.
Regálame su aroma, para no olvidarla ahora.
Dame tu paciencia, para poder enamorarla
Y aunque pasen años, yo siempre ilusionarla.
Ahora tengo en una mano mi dulce corazón
En la otra mano, un soneto una canción.
Quiero que estés fuera de mi mente,
Es hiriente
Que no me veas con los mismos ojos
Pero tus hermosos labios rojos, son mi sur y mi occidente,
Ahora yo siento latente que te respeto y te aprecio.
Aunque me cueste un alto precio, no me conformaré con menos
Solo sé que me encantas, aunque tu corazón sea ajeno.