ludmila
Poeta veterano en el portal
Tengo en mi alma oquedad de tanta pena
que el calor de tu risa no me alcanza,
necesito el fragor de tu confianza
para derribar a besos mi condena
El crimen de mi carne fue vencerte
el obseso fue el amor desvencijado
que murió de dolor por el pasado
vacuo de ternura por quererte.
Y en medio de tanto amor por declararte
de rutinas y rosas y de sueños
nos perdimos en la ciudad de las mentiras
Ya no me importa que sangren las heridas
ya no quiero morirme en los recuerdos
ni disolverme en el averno por amarte .
que el calor de tu risa no me alcanza,
necesito el fragor de tu confianza
para derribar a besos mi condena
El crimen de mi carne fue vencerte
el obseso fue el amor desvencijado
que murió de dolor por el pasado
vacuo de ternura por quererte.
Y en medio de tanto amor por declararte
de rutinas y rosas y de sueños
nos perdimos en la ciudad de las mentiras
Ya no me importa que sangren las heridas
ya no quiero morirme en los recuerdos
ni disolverme en el averno por amarte .