Soneto al ocioso

Sofia Luz Castagno

Poeta adicto al portal
Qué pronto llegó el cansancio ufano,
sentóse aquí junto a la mesa,
me arrebató el pan de la mano,
bebió de mi agua, comió de mi presa.

Qué pronto llegó, como un hermano,
combatió mi pena y mi sorpresa...!
No pude echarlo, ya era inhumano!
Me dió la paz, el ocio y la pereza.

Luego el vicio turbó lo insano,
mi plácida quietud y la vileza
con su hiel envenenó mi ser humano.

Mi voluntad vencida, pobre y tiesa
combatió a los tres vicios malsanos
y recuperada, hoy me hallo ilesa.
 
Gracias Nilo por vuestro comentario, estuve revisando la rima, tal vez como hace mucho que lo hice, no me atrevo a corregirle con otra palabrita que podria ser (no pude echarlo... me dio una mano) pero por ahora acepto tu buena postura, es razonable.Gracias por tu visita.
 

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