Sofia Luz Castagno
Poeta adicto al portal
Qué pronto llegó el cansancio ufano,
sentóse aquí junto a la mesa,
me arrebató el pan de la mano,
bebió de mi agua, comió de mi presa.
Qué pronto llegó, como un hermano,
combatió mi pena y mi sorpresa...!
No pude echarlo, ya era inhumano!
Me dió la paz, el ocio y la pereza.
Luego el vicio turbó lo insano,
mi plácida quietud y la vileza
con su hiel envenenó mi ser humano.
Mi voluntad vencida, pobre y tiesa
combatió a los tres vicios malsanos
y recuperada, hoy me hallo ilesa.
sentóse aquí junto a la mesa,
me arrebató el pan de la mano,
bebió de mi agua, comió de mi presa.
Qué pronto llegó, como un hermano,
combatió mi pena y mi sorpresa...!
No pude echarlo, ya era inhumano!
Me dió la paz, el ocio y la pereza.
Luego el vicio turbó lo insano,
mi plácida quietud y la vileza
con su hiel envenenó mi ser humano.
Mi voluntad vencida, pobre y tiesa
combatió a los tres vicios malsanos
y recuperada, hoy me hallo ilesa.