salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Danzando bajo el palio de tu empeño,
trazaste, con las letras, un sendero.
Caminaste en el verso, pordiosero
de la musa habitante de tu sueño.
Suplicando, a tu pluma, fiel diseño
clavaste en el papel, blanco tablero,
ocho versos sumados a un "te quiero"
con un: casi, soneto, soy tu dueño.
Tu corazón, por él, ya está quebrado
y conviertes su sangre en pareado,
vistiendote con alas de terceto.
Le ganas un espacio a la derrota,
exprimiendo tu alma gota a gota
y, al fín, está en tus manos el soneto.
trazaste, con las letras, un sendero.
Caminaste en el verso, pordiosero
de la musa habitante de tu sueño.
Suplicando, a tu pluma, fiel diseño
clavaste en el papel, blanco tablero,
ocho versos sumados a un "te quiero"
con un: casi, soneto, soy tu dueño.
Tu corazón, por él, ya está quebrado
y conviertes su sangre en pareado,
vistiendote con alas de terceto.
Le ganas un espacio a la derrota,
exprimiendo tu alma gota a gota
y, al fín, está en tus manos el soneto.