Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Oigo el viento ulular tras los cristales
que al árbol da en mover sus finas ramas,
como en el monte azota las retamas
y en la llanura aventa los trigales.
Postigos que golpean ventanales
en rítmico batir, como proclamas
del viejo tamboril que siempre llamas
cuando a la feria alumbran los fanales.
Muy generoso esparces la semilla
por campos que procuran alimento,
excelente maná, ¡qué maravilla!.
A las velas confieres movimiento
del velero escorado hacia la orilla,
haciéndolo virar en un momento.
que al árbol da en mover sus finas ramas,
como en el monte azota las retamas
y en la llanura aventa los trigales.
Postigos que golpean ventanales
en rítmico batir, como proclamas
del viejo tamboril que siempre llamas
cuando a la feria alumbran los fanales.
Muy generoso esparces la semilla
por campos que procuran alimento,
excelente maná, ¡qué maravilla!.
A las velas confieres movimiento
del velero escorado hacia la orilla,
haciéndolo virar en un momento.
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