Soneto del reciÉn nacido.

Entre lágrimas, sonrisas y entrañas.
Un lloro hace eco y retumba en la sala.
Sangraba el silencio. De oro la bala.
De cálido aliento todo lo empañas.

Tras el cercado de nube y montañas,
y ataviada con su traje de gala.
Niño, postrada a tus pies se regala
a ti la vida y tú si la acompañas,

verás por su parte toda la gracia
que ésta a su vez pueda brindarte.
Solo por su herida el deseo se sacia.

Y aprenderás lo que quiera enseñarte.
Ríe si puedes cuando la desgracia
por sorpresa decida visitarte.

vine a atender a este retoño, muy inspirado y original, con un inquietante cierre, saludos
 

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