jmacgar
Poeta veterano en el portal
Soneto delirante
Cuando presto atención pongo la oreja,
el corazón, la mente y el semblante;
mi colmena es la mina de diamante
donde laboro, mi prisión sin reja.
En el ganado apícola, la abeja
(puedo ser yo) recurre a un nigromante
para saber qué zángano es su amante
y expulsar a la Reina, anciana almeja.
La antófila meliflua va al Averno,
en donde habita el mal, vasta marea,
y allí el mirar terrible de Medusa
transforma en piedra al équido con cuerno,
¡y era el bello animal la panacea
para vencer al que gobierna en Usa!
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Haciendo uso de las mismas palabras que utilizara para sus rimas Carlos Edmundo de Ory en su Soneto Paranoico, a saber : oreja, semblante, diamante, reja, abeja, nigromante, amante almeja, Averno, marea, medusa, cuerno, panacea y usa, he hecho en homenaje a él este otro soneto que intento que tenga las parecidas características dementes del soneto de referencia, que por cierto me ha gustado mucho y que me recuerda algo (salvando las distancias) a las octavas del Gerardo Diego de la Fábula de Equis y Zeda, o las también magníficas octavas de Miguel Hernández en “Perito en Lunas”.
Este es el soneto de Calos Edmundo de Ory:
Soneto Paranoico
Solo en el mundo con mi media oreja
y una cortada flor en el semblante
bajo a la mina honda del diamante
que no tiene raíz ni tiene reja.
Mas como soy del odio tenue abeja
manada de algún duende nigromante
peinaré de mi espalda el monte amante
y con heces de concha de la almeja.
Mi paranoia de Iolao y Averno
¡hola pato de oro hola marea
donde la mar merece su medusa.
Y creo que de cebra tengo un cuerno
y de llama una pata panacea
que se gasta en mi alma y que se usa.
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