Tus labios son hogueras que reclaman,
y yo, ceniza ardiente en tu frontera,
me entrego sin temor, como la esfera
que rueda hacia la llama que la llama.
Tu voz me hiere dulce, y me reclama,
es filo que me envuelve y me libera,
en ti mi piel se enciende verdadera,
mi cuerpo es llama viva que te ama.
Pero cuando tu roce me acaricia,
mi alma se disuelve en tu ternura,
la noche se convierte en poesía.
Y en tu mirada clara hallo justicia,
un refugio de paz y de dulzura,
la eternidad me abraza en tu armonía.
y yo, ceniza ardiente en tu frontera,
me entrego sin temor, como la esfera
que rueda hacia la llama que la llama.
Tu voz me hiere dulce, y me reclama,
es filo que me envuelve y me libera,
en ti mi piel se enciende verdadera,
mi cuerpo es llama viva que te ama.
Pero cuando tu roce me acaricia,
mi alma se disuelve en tu ternura,
la noche se convierte en poesía.
Y en tu mirada clara hallo justicia,
un refugio de paz y de dulzura,
la eternidad me abraza en tu armonía.