JFelipe
Poeta que considera el portal su segunda casa
Despertó la ciudad adormilada,
despabilan los coches con su trino,
de bocinas, trajín bien matutino.
¡Despertó la mañana ilusionada!
Por fin voy a casarme con mi amada,
ya nada detendrá nuestro camino,
me siento propietario del destino.
¡Hoy llega nuestra vida tan soñada!
Esta mañana, a las 11:03, he recibido una llamada...
En un instante perdí las fuerzas que me sostenían en pie y súbitamente caí al suelo, donde he permanecido durante horas.
Ya no hay rima, ya no hay belleza; de mi boca solo sale un por qué repetitivo.
Qué maldita ilusión creó mi mente,
estúpida memez, tonta locura,
pretender conocer la incierta suerte.
Nunca yo imaginé que un accidente,
traería a mi vida la cordura.
¡Cruel azar! Recibí esta con su muerte.
despabilan los coches con su trino,
de bocinas, trajín bien matutino.
¡Despertó la mañana ilusionada!
Por fin voy a casarme con mi amada,
ya nada detendrá nuestro camino,
me siento propietario del destino.
¡Hoy llega nuestra vida tan soñada!
Esta mañana, a las 11:03, he recibido una llamada...
En un instante perdí las fuerzas que me sostenían en pie y súbitamente caí al suelo, donde he permanecido durante horas.
Ya no hay rima, ya no hay belleza; de mi boca solo sale un por qué repetitivo.
Qué maldita ilusión creó mi mente,
estúpida memez, tonta locura,
pretender conocer la incierta suerte.
Nunca yo imaginé que un accidente,
traería a mi vida la cordura.
¡Cruel azar! Recibí esta con su muerte.
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