Aprendo a estar en pie sin resistencia,
a ser en lo que es, no en lo que espero;
a hallar en lo que tengo lo que quiero
y a no vender mi paz por la apariencia.
Acepto sin plegarme a la inercia
del miedo que amenaza lo que quiero;
el mundo sigue ajeno y verdadero,
yo sigo firme en lúcida presencia.
No soy victoria, pérdida ni herida:
soy lo que queda quieto tras la ola,
cuando el dolor termina y pasa el viento.
Y así camino, alerta pero en vida,
pues nada que me arrastre me controla…
y sólo manda aquello que consiento.
a ser en lo que es, no en lo que espero;
a hallar en lo que tengo lo que quiero
y a no vender mi paz por la apariencia.
Acepto sin plegarme a la inercia
del miedo que amenaza lo que quiero;
el mundo sigue ajeno y verdadero,
yo sigo firme en lúcida presencia.
No soy victoria, pérdida ni herida:
soy lo que queda quieto tras la ola,
cuando el dolor termina y pasa el viento.
Y así camino, alerta pero en vida,
pues nada que me arrastre me controla…
y sólo manda aquello que consiento.