salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Es la tristeza mía, sólo mía.
De nadie es ni entrará, no, en la locura.
Metida en soledades de espesura
nocturna no es la luz, novia del día.
En la tristeza aquella que tenía
esperanza en reflejos de hermosura;
mas no era condición de estar segura,
pues tornarse en angustia ser solía.
Ahora es densa, dura, acrisolada
por el dolor que llevo: la certeza
de que su decir tiene lo evidente
de la pura verdad. que desalmada
me lacera a sabiendas, sin torpeza,
me entra en el corazón directamente.
Desde mi pecho roto, enternecido
por el ayer -recuerdo recordado
que sembró mi alma luz- ,enamorado
estaba el pensamiento decidido.
Alegre el corazón es consentido
de estar entre sus manos traspasado
y quedarme feliz, transfigurado
como estaba el amor recién nacido.
Me quedé solo, y vuelvo doloroso
a mi estar quieto. siendo cruel desvío
en la mirada fría, mas ya ausente.
Recibo tal destino, sin reposo,
desolado ha de estar el pecho mío,
viendo el caer del lloro amargamente.
-salvador-
De nadie es ni entrará, no, en la locura.
Metida en soledades de espesura
nocturna no es la luz, novia del día.
En la tristeza aquella que tenía
esperanza en reflejos de hermosura;
mas no era condición de estar segura,
pues tornarse en angustia ser solía.
Ahora es densa, dura, acrisolada
por el dolor que llevo: la certeza
de que su decir tiene lo evidente
de la pura verdad. que desalmada
me lacera a sabiendas, sin torpeza,
me entra en el corazón directamente.
Desde mi pecho roto, enternecido
por el ayer -recuerdo recordado
que sembró mi alma luz- ,enamorado
estaba el pensamiento decidido.
Alegre el corazón es consentido
de estar entre sus manos traspasado
y quedarme feliz, transfigurado
como estaba el amor recién nacido.
Me quedé solo, y vuelvo doloroso
a mi estar quieto. siendo cruel desvío
en la mirada fría, mas ya ausente.
Recibo tal destino, sin reposo,
desolado ha de estar el pecho mío,
viendo el caer del lloro amargamente.
-salvador-
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