nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la espada descansa
y la noche entorna sus ojos
llega el silencio...
Silencios camuflados
en la dureza de la tierra,
silencios acompasados
que por sombrías colinas
descienden al fondo terrestre
y con su boca estrellada
tejen la belleza de la nada.
Héroes y cobardes
son bordados de sus telares
y sobre su mágico galope
salvajemente hermoso,
de oro trigo barnizan el aire mudo.
Rios callados recorren sus venas,
como rosas crecientes en manos puras.
Besos de rocío estremecen su boca
y espigas triunfantes crecen sobre la roca,
tálamos de oro encumbran el silencio
robando la mudez de la noche sosegada.
Las moradas de lluvia
abren sus compuertas,
empapadas de sueños,
llorando luz, sobre rios de vida.
Angeles herídos curan sus plumas
desgranando su pálida pena.
El trueno explota en latidos
disparando perfumes de olvido
y la noche destronada
por la ternura iluminada.
Pájaros de luz bautizan la luna nueva,
de un reino vacío y callado.
Silencios...
Ninfas de nieve blanca
como la pureza ponderada,
cruces de viento
elevadas al firmamento,
olvidando todo vano sufrimiento...
NUNA.