Douglas Lacayo
Poeta recién llegado
Soñó que desperté
En la oscuridad de la noche
Un pensamiento atravesó su cabeza
Que su amado la buscaba.
En cada esquina de la calle
Se paraba y preguntaba
Por la dama que con fuego
Robaba sus miradas.
Al llegar la madrugada,
Ella aún pensaba que
El caballero que era el dueño
De su cuerpo y de su alma
Con un paso muy lento
Hacia ella se acercaba,
Que entre niebla y entre luces
de las manos la tomaba.
Un grillo que entonaba
Las canciones de la noche
Hacía que la joven
Al pecho se recostara.
Estando cerca de su amado
En aquella encrucijada
Surgió en un momento
Con las caricias de sus manos
El amor, encantamiento
Que con el paso del tiempo,
Paso a paso y con deseos
Llegarían a su cumplimiento.
Y en el letargo de su mente,
Su corazón vociferaba
Ya no sigas me hace daño.
Los recuerdos que han pasado
Las tristezas de estos años
Que un enfermo ha causado,
La ilusión de una mejora
Pero el tiempo lo empeora.
A la hora de la aurora
El sonido del silencio,
Y el silbido del viento,
Una voz se precipita:
el abuelo, el abuelo!
Una niña está llorando,
Y sobre las mejillas
De la ilusa anciana
Una lagrima rodando
El saber de la noticia,
Que el abuelo ha dejado
Sus nietos en otras manos,
Una viuda que ha soñado
Los recuerdos del pasado.
(Douglas Lacayo)
En la oscuridad de la noche
Un pensamiento atravesó su cabeza
Que su amado la buscaba.
En cada esquina de la calle
Se paraba y preguntaba
Por la dama que con fuego
Robaba sus miradas.
Al llegar la madrugada,
Ella aún pensaba que
El caballero que era el dueño
De su cuerpo y de su alma
Con un paso muy lento
Hacia ella se acercaba,
Que entre niebla y entre luces
de las manos la tomaba.
Un grillo que entonaba
Las canciones de la noche
Hacía que la joven
Al pecho se recostara.
Estando cerca de su amado
En aquella encrucijada
Surgió en un momento
Con las caricias de sus manos
El amor, encantamiento
Que con el paso del tiempo,
Paso a paso y con deseos
Llegarían a su cumplimiento.
Y en el letargo de su mente,
Su corazón vociferaba
Ya no sigas me hace daño.
Los recuerdos que han pasado
Las tristezas de estos años
Que un enfermo ha causado,
La ilusión de una mejora
Pero el tiempo lo empeora.
A la hora de la aurora
El sonido del silencio,
Y el silbido del viento,
Una voz se precipita:
el abuelo, el abuelo!
Una niña está llorando,
Y sobre las mejillas
De la ilusa anciana
Una lagrima rodando
El saber de la noticia,
Que el abuelo ha dejado
Sus nietos en otras manos,
Una viuda que ha soñado
Los recuerdos del pasado.
(Douglas Lacayo)