Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo tenía un pez de colores
de aletas naranjas y ojos saltones
y una tortuga pequeñita
que vivía en una isla de mentira.
Recuerdo un canario amarillo
del que nunca pude escuchar el trino
y una muñeca de boca vacía
que jamás me devolvió una sonrisa.
Yo tuve mil cuentos encadenados
como si fueran un ensalmo
a las paredes grises de mi cuarto
que eran la cárcel de un engaño...
Aprisionado en aquella pecera
nada su sombra dando vueltas.
En el agua estancada se despierta
bajo una plástica palmera.
Columpia su mudez y su tristeza
con la libertad tras las rejas...
Sonríeme, ¡pobre muñeca!
que yo encontraré quien te quiera.