Isidoro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo manos de sarmientos rotos,
aradas, regadas. en buscarte
entre los juncos jorobados,
¡Amor, amor, amor, amor!
Grito, con ansia inacabable y fiera
mientras me mira una golondrina,
que recoge barro del arroyo
hoy el cielo esta plomizo
llora lagrimas amargas,
hace frío amor, hace frío,
me fumo un cigarrillo aquí
en el musgo de la piedra,
huelo tu perfume ¡Vida mía!
¡Hola mi cielo, hola, hola!
creí que te habías ido...
Que susto me has dado,
mí preciosa niña, aguarda...
Espérame, ya te alcanzo cielo
dame un beso ¡Mí princesa!
-Carta encontrada junto al arroyo donde murió una bella joven-
¡El jamás fue encontrado! Aunque cuentan los ancianos del lugar
que en días de neblina y frío, el arroyo despide olor a tabaco-
aradas, regadas. en buscarte
entre los juncos jorobados,
¡Amor, amor, amor, amor!
Grito, con ansia inacabable y fiera
mientras me mira una golondrina,
que recoge barro del arroyo
hoy el cielo esta plomizo
llora lagrimas amargas,
hace frío amor, hace frío,
me fumo un cigarrillo aquí
en el musgo de la piedra,
huelo tu perfume ¡Vida mía!
¡Hola mi cielo, hola, hola!
creí que te habías ido...
Que susto me has dado,
mí preciosa niña, aguarda...
Espérame, ya te alcanzo cielo
dame un beso ¡Mí princesa!
-Carta encontrada junto al arroyo donde murió una bella joven-
¡El jamás fue encontrado! Aunque cuentan los ancianos del lugar
que en días de neblina y frío, el arroyo despide olor a tabaco-
Última edición: