Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando uno come dulces amargos y fuertes
ama sólo los placeres de la vida indiferente,
ama esa brisa matinal que se instaló en mi sed,
y de pronto amanece en la colina apenas divisada
donde se oyen estimulantes risas emancipadas.
Una noche de amor no tiene precio, ni tampoco
tiene paga.
Sin embargo una sombra bajó para el consuelo
y aprendí a beber de mi renuncia,
En ese instante una lluvia suspicaz y renuente
mojó mi cara,
adoptó la forma de un pasado que adopta el futuro.
Calladamente recibo el aliento de esa brisa y una
gestalt ( imagenes que son contrapuestas) se instala,
es una cuestión perentoria, de vida y de muerte.
Es vano esperar que nada cambie si todo muta.
Impremeditado, ni el lento silencio que fue ya no es
ya no es ni será jamás pisoteado por un bisonte que
como estela se disolvió rapidamente esa madrugada.
ama sólo los placeres de la vida indiferente,
ama esa brisa matinal que se instaló en mi sed,
y de pronto amanece en la colina apenas divisada
donde se oyen estimulantes risas emancipadas.
Una noche de amor no tiene precio, ni tampoco
tiene paga.
Sin embargo una sombra bajó para el consuelo
y aprendí a beber de mi renuncia,
En ese instante una lluvia suspicaz y renuente
mojó mi cara,
adoptó la forma de un pasado que adopta el futuro.
Calladamente recibo el aliento de esa brisa y una
gestalt ( imagenes que son contrapuestas) se instala,
es una cuestión perentoria, de vida y de muerte.
Es vano esperar que nada cambie si todo muta.
Impremeditado, ni el lento silencio que fue ya no es
ya no es ni será jamás pisoteado por un bisonte que
como estela se disolvió rapidamente esa madrugada.