La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo,
cada vez más cerca de ti.
Sor Raymunda,
¡esa gracia que tienes para follar!
¿qué hara la corpo para quererte más?
entre tus piernas los arqueólogos
hallaron vestigios:
era un carbón presuroso
hacia el diamante, placer
conjugado en las gotas de mi saliva.
decían que nunca tendría absolución
absorviendo entre tus piernas
esas motas iridiscentes
que transforman el labio en vino.
pero en la cueva de tus lunas
quedó prendida la sal de mi auxilio,
la protección exacta de mi bajo/vientre
hoy celosía, hoy postulante,
vil ariete, monje de las entrañas.
sólo la estirpe noble
y amada de los sosomitas,
guardianes del culto en origen,
hacia la malparida región de los versos,
aquella que los domorritas
parieron en lenguas,
fue la perdición de los poetas.
EL HNO RENATO VEGA
cada vez más cerca de ti.
Sor Raymunda,
¡esa gracia que tienes para follar!
¿qué hara la corpo para quererte más?
entre tus piernas los arqueólogos
hallaron vestigios:
era un carbón presuroso
hacia el diamante, placer
conjugado en las gotas de mi saliva.
decían que nunca tendría absolución
absorviendo entre tus piernas
esas motas iridiscentes
que transforman el labio en vino.
pero en la cueva de tus lunas
quedó prendida la sal de mi auxilio,
la protección exacta de mi bajo/vientre
hoy celosía, hoy postulante,
vil ariete, monje de las entrañas.
sólo la estirpe noble
y amada de los sosomitas,
guardianes del culto en origen,
hacia la malparida región de los versos,
aquella que los domorritas
parieron en lenguas,
fue la perdición de los poetas.
EL HNO RENATO VEGA
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