Sota el dosel de un cielo de ceniza,
se agita el mar con furia de gigante,
buscando en el espacio de un instante
la huella que el olvido nos suaviza.
El tiempo, que con manos de nodriza
nos arrulla y nos miente en el semblante,
avanza con su paso mendicante
mientras el fuego se convierte en triza.
No busques en el sino la respuesta,
ni pidas al silencio su tesoro,
que la vida es una valiente apuesta.
Se escribe el porvenir en hilos de oro,
y aunque la noche se presente enhiesta,
yo guardo tu recuerdo con decoro.
*****
se agita el mar con furia de gigante,
buscando en el espacio de un instante
la huella que el olvido nos suaviza.
El tiempo, que con manos de nodriza
nos arrulla y nos miente en el semblante,
avanza con su paso mendicante
mientras el fuego se convierte en triza.
No busques en el sino la respuesta,
ni pidas al silencio su tesoro,
que la vida es una valiente apuesta.
Se escribe el porvenir en hilos de oro,
y aunque la noche se presente enhiesta,
yo guardo tu recuerdo con decoro.
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