Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Soy del desierto de la sangre derramada,
como un Dios herido ajustando cuentas
soy definitivo del desierto cumbre de Atacama
mi flor es la sequedad de la cara
mi herramienta los cordones; abierta la herida,
mis consignas los sueños que sacrificaron los dioses,
mis ángeles son resecos por la tierra indefinida.
Y temerosa de los ojos que se inclinan
como esclavos de la nada.
En el inmenso mar donde las edades no se cuentan
y los naufragios prenden en el velo de una novia
asustada.
Soy del sur de la bestial memoria,
un milagro de los temblores acuáticos
un semental de la noche acostada.
Mi soledad son tus llanuras blancas;
carnes supuestas en el viento de tu alma.
como un Dios herido ajustando cuentas
soy definitivo del desierto cumbre de Atacama
mi flor es la sequedad de la cara
mi herramienta los cordones; abierta la herida,
mis consignas los sueños que sacrificaron los dioses,
mis ángeles son resecos por la tierra indefinida.
Y temerosa de los ojos que se inclinan
como esclavos de la nada.
En el inmenso mar donde las edades no se cuentan
y los naufragios prenden en el velo de una novia
asustada.
Soy del sur de la bestial memoria,
un milagro de los temblores acuáticos
un semental de la noche acostada.
Mi soledad son tus llanuras blancas;
carnes supuestas en el viento de tu alma.
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