la rabia y la injusticia provocada
por celos de una mente demacrada
carente de valores y respeto.
¿Acaso no percibe este sujeto
que tiñe de ridícula afección
su vana y prescindible condición
de pérfido, patán y miserable?
Su porte de haragán insoportable
apenas se merece mi atención.
--..--
Ya, ya sé que no es un soneto.
--..--