Soy la plegaria, soy mi religión.
Mi cuerpo, sacro vástago, mi templo.
Mis hijos, desplegados, mi legión.
Mis padres recordados son mi ejemplo.
Mi sangre derramada, mi doctrina.
Mis manos voluntarias, mis obreros.
Mis ojos asombrados, mi vitrina.
Mis pies atolondrados, misioneros.
Soy el átomo, polvo soy de estrella.
Mi mente trazadora, mi herramienta.
Mi luz blanca transmito, soy mi voz.
Mi vida simple narra mi epopeya.
Mis actos llanos son mi vestimenta.
Mi alma, plácido tránsito, mi voz.
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