Ana María Giordano
Poeta que no puede vivir sin el portal
Soy mujer...
Soy mujer, soy cántaro, soy vida…
Porque en mí creció la simiente,
esa por la que fui llamada madre
y con amor incondicional,
en mis años mozos
llevé en mi vientre.
Soy mujer, soy cántaro, soy vida…
Porque en mí creció la simiente,
esa por la que fui llamada madre
y con amor incondicional,
en mis años mozos
llevé en mi vientre.
Soy mujer, soy un beso, soy ternura…
Porque me brindo toda
en mi esencia única,
con loca pasión a mi ser amante
con el corazón ardiendo.
Soy mujer, soy aliento, soy trabajo…
Para poder instaurar
en el hogar como leños encendidos,
el calor que necesitan
los habitantes de mis sueños,
los dueños de mi amor.
Soy mujer, soy amiga, soy apoyo
Para quien necesite mi mano
rápido la extiendo;
así no sentirá la soledad
cuando la vida le pegue,
o quiera compartir una alegría.
Soy mujer, soy tierra, soy agua...
Amparo de vida, de naturaleza.
Amo lo bello en las artes,
la rosa blanca que despierta el rocío,
los paisajes de ensueño,
el trino del ave al alba.
Soy mujer, soy noche, soy luna:
estrella que guía al que se pierde
y busca quietud contra mi pecho,
para sentir la paz tierna de una caricia,
el perfume del jazmín, la risa del niño,
el abrazo sensible.
Soy mujer, soy aroma, soy belleza…
Agradecida por lo que me dio la savia,
malo o bueno, poco o mucho.
Soy de barro, soy pecado,
soy humana, doy mi alma...
¡Y doy la vida!
estrella que guía al que se pierde
y busca quietud contra mi pecho,
para sentir la paz tierna de una caricia,
el perfume del jazmín, la risa del niño,
el abrazo sensible.
Soy mujer, soy aroma, soy belleza…
Agradecida por lo que me dio la savia,
malo o bueno, poco o mucho.
Soy de barro, soy pecado,
soy humana, doy mi alma...
¡Y doy la vida!
Ana María Di Bert Giordano
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