Soy un guardia.

Mocka

Poeta asiduo al portal
Se amontonan los cuerpos
de los pobres caminantes
apurados, presurosos
como los mejores amantes.

Saltan el surco
de la vereda dañada
nada detiene
sus marchas planeadas.

Sus sombras se distorsionan
y la luz también provoca
que se perciban fácilmente
los gestos de sus bocas.

Pero poco queda
de la luz radiante.
¡Casi se chocan!
Esos dos paseantes.

Vuelve nuevamente
a iluminarse la calle,
los focos incandescentes,
le dan más detalles.

Parece que esa cuadra
no nota lo distinto
entre la noche que llegó
y la tarde que perdimos.

Siguen sus rumbos
serpenteando en la vereda.
¿Hacia adónde van ellos?
¿Dónde empieza la carrera?

Ya casi medianoche
se calma bastante el tránsito
me levanto lentamente
¡me voy de mi trabajo!

Agarro mis pertenencias,
decido abrirme paso
camino por la vereda
me voy muy manso.

Ya nadie anda
apurando a su calzado
parece que no fuera
ese camino tan deseado.

Poco, poco (algunos metros)
estoy cerca...
llego a la estación
casi cruzo la puerta.

Entro muy puntual
son las once y seis
saco el boleto,
me voy al andén.

¡El tren se está yendo!
Me subo a la marcha,
ahora más tranquilo
me voy a mi casa.
 
Última edición:
Se amontonan los cuerpos
de los pobres caminantes
apurados, presurosos
como los mejores amantes.

Saltan el surco
de la vereda dañada
nada detiene
sus marchas planeadas.

Sus sombras se distorsionan
y la luz también provoca
que se perciban fácilmente
los gestos de sus bocas.

Pero poco queda
de la luz radiante.
¡Casi se chocan!
Esos dos paseantes.

Vuelve nuevamente
a iluminarse la calle,
los focos incandescentes,
le dan más detalles.

Parece que esa cuadra
no nota lo distinto
entre la noche que llegó
y la tarde que perdimos.

Siguen sus rumbos
serpenteando en la vereda.
¿Hacia adónde van ellos?
¿Dónde empieza la carrera?

Ya casi medianoche
se calma bastante el tránsito
me levanto lentamente
¡me voy de mi trabajo!

Agarro mis pertenencias,
decido abrirme paso
camino por la vereda
me voy muy manso.

Ya nadie anda
apurando a su calzado
parece que no fuera
ese camino tan deseado.

Poco, poco (algunos metros)
estoy cerca...
llego a la estación
casi cruzo la puerta.

Entro muy puntual
son las once y seis
saco el boleto,
me voy al andén.

¡Es tren se está yendo!
Me subo a la marcha,
ahora más tranquilo
me voy a mi casa.
Primera vez que paso y me han gustado tus letras, esta odisea que refleja aventura y una trayectoria sublime...
SAludos!!!
 
Por fin he leido el poema, me ha encantado, es un placer leerte, como soy nueva en este foro, espero leer muchos poemas tam buenos como este. Y no me trates de Usted, que soy mayor, pero no tanto, y tengo un espiritu joven. Un abrazo
 
impresionante relato, gracias por compartirlo, abrazos
Se amontonan los cuerpos
de los pobres caminantes
apurados, presurosos
como los mejores amantes.

Saltan el surco
de la vereda dañada
nada detiene
sus marchas planeadas.

Sus sombras se distorsionan
y la luz también provoca
que se perciban fácilmente
los gestos de sus bocas.

Pero poco queda
de la luz radiante.
¡Casi se chocan!
Esos dos paseantes.

Vuelve nuevamente
a iluminarse la calle,
los focos incandescentes,
le dan más detalles.

Parece que esa cuadra
no nota lo distinto
entre la noche que llegó
y la tarde que perdimos.

Siguen sus rumbos
serpenteando en la vereda.
¿Hacia adónde van ellos?
¿Dónde empieza la carrera?

Ya casi medianoche
se calma bastante el tránsito
me levanto lentamente
¡me voy de mi trabajo!

Agarro mis pertenencias,
decido abrirme paso
camino por la vereda
me voy muy manso.

Ya nadie anda
apurando a su calzado
parece que no fuera
ese camino tan deseado.

Poco, poco (algunos metros)
estoy cerca...
llego a la estación
casi cruzo la puerta.

Entro muy puntual
son las once y seis
saco el boleto,
me voy al andén.

¡El tren se está yendo!
Me subo a la marcha,
ahora más tranquilo
me voy a mi casa.
 

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