Leonel_Samoro
Poeta recién llegado
Soy un peligro
Siempre busco un poco más allá,
y termino rezando a la memoria
encendiendo velas negras de olvido
a los santos del más acá que aun recuerdo.
Aunque siendo un ateo pluralista,
mi religión se reduce a un yelmo
de viejos amores que me protege
sistemático y misterioso de mí mismo.
Es que verás vida; soy un peligro...
Si la oportunidad se me concede
desnudo la lápida de los miedos
contando uno a uno los oxidados huesos
que han sobrevivido a la podredumbre
melancólica y sutil de las bocas.
Esas que cantando en mil y una voz
delatan sin más a los traidores que callan;
los que huyen calumniando al dolor,
los alcahuetes cultos de la soberbia
que silencian besos de madrugada,
que los ahorcan con brazos de cobardía.
Soy un peligro que está dormitando
sereno y plácido bajo las rocas
de algún manantial herido en la noche,
por la indiferencia maldita del rencor.
Soy ese que no se conforma callando
en la pena sordomuda y burócrata
de una soledad medio inocente.
Ni con suspirar el suave aroma hipnótico
de las nostalgias a medio olvidar.
No soy más que un auténtico peligro
esperando, simplemente esperando;
atrincherado sagazmente en mis adentros...
Siempre busco un poco más allá,
y termino rezando a la memoria
encendiendo velas negras de olvido
a los santos del más acá que aun recuerdo.
Aunque siendo un ateo pluralista,
mi religión se reduce a un yelmo
de viejos amores que me protege
sistemático y misterioso de mí mismo.
Es que verás vida; soy un peligro...
Si la oportunidad se me concede
desnudo la lápida de los miedos
contando uno a uno los oxidados huesos
que han sobrevivido a la podredumbre
melancólica y sutil de las bocas.
Esas que cantando en mil y una voz
delatan sin más a los traidores que callan;
los que huyen calumniando al dolor,
los alcahuetes cultos de la soberbia
que silencian besos de madrugada,
que los ahorcan con brazos de cobardía.
Soy un peligro que está dormitando
sereno y plácido bajo las rocas
de algún manantial herido en la noche,
por la indiferencia maldita del rencor.
Soy ese que no se conforma callando
en la pena sordomuda y burócrata
de una soledad medio inocente.
Ni con suspirar el suave aroma hipnótico
de las nostalgias a medio olvidar.
No soy más que un auténtico peligro
esperando, simplemente esperando;
atrincherado sagazmente en mis adentros...